Causas del infarto

La palabra infarto suele estar asociada, al menos inconscientemente, a la idea de riesgo mortal o, lisa y llanamente, a la muerte. Por eso creemos que conociendo sus causas y los factores de riesgo que pueden colaborar para que se desencadene un infarto  podemos “exorcizarlo” para empezar a dejar de tenerle miedo.

El infarto de miocardio (tal es el nombre que recibe el conocido ataque al corazón) es una patología que se caracteriza por la necrosis isquémica (muerte) de una porción del músculo cardíaco. Esto se produce cuando, por alguna razón, se obstruye completamente una arteria coronaria, dejando de recibir sangre y, por lo tanto, oxígeno.

El infarto es causado por la muerte de una porción del músculo cardíaco

Existen una serie de acontecimientos que, conectados unos con otros, terminan obedeciendo principalmente a dos causas: la arterioesclerosis y la trombosis.

Aterosclerosis

Esta afección, también conocida como aterosclerosis, aparece cuando se acumula en las arterias, colesterol y otras sustancias de origen graso. Estas sustancias conforman lo que se denominan placas y, con el tiempo, van estrechando sus paredes hasta obstruirlas por completo. La consecuencia directa de ello, es la pobre irrigación sanguínea que reciben los órganos y, por tanto, una oxigenación deficiente.

El avance de los años produce cambios orgánicos en las personas.

Si a la obstrucción que van produciendo las placas le sumamos el hecho de que las arterias tienden a endurecerse con el envejecimiento, la edad se transforma en un factor de riesgo importante para el infarto.

Trombosis

Se denomina trombo al coágulo de sangre que puede llegar a formarse en el interior de un vaso sanguíneo. De ahí que esta afección adopte el nombre de trombosis. A simple vista, puede parecer muy similar a la aterosclerosis. Pero en la trombosis es específicamente el coágulo el que provoca la obstrucción: las placas presentes en la otra afección pueden provocar el desgarro de la arteria y la acumulación de plaquetas sanguíneas (que acuden a “reparar” ese rompimiento del tejido) causan el coágulo.

Espasmo de la arteria coronaria

Es la contracción tónica de la pared de un vaso sanguíneo (en este caso, una arteria) al que también se lo conoce como vasosespasmo. No se sabe muy bien por qué se produce, pero provoca que se interrumpa la irrigación de sangre hacia el corazón.

Aunque no sean capaces de provocar un infarto de forma directa, puede ser que den origen al padecimiento de angina de pecho, lo cual si pone a la persona en riesgo de sufrir un ataque cardiaco.

Factores a tener en cuenta

Como en todas las cuestiones de salud, existen factores de riesgo que pueden conspirar para provocarnos una desagradable sorpresa. En el caso del infarto, podemos clasificar sus causas en modificables (que podemos corregirlos con un cambio de conducta) y los hay no modificables.

Por ejemplo, entre los factores que no podemos modificar:

  • Haber superado los 45 años si se es hombre, o 55 años si se es mujer.
  • Tener antecedentes familiares de enfermedades cardiacas
  • Tener un historial de angina de pecho o alguna otra enfermedad del corazón

En cambio, entre los factores modificables tenemos:

  • Fumar
  • Presión arterial alta
  • Alto nivel de colesterol en la sangre
  • Falta de actividad física
  • Exceso de peso
  • Tener una dieta rica en grasas saturadas
  • Diabetes
  • Padecer el llamado síndrome metabólico, que combina la presencia de un alto nivel de colesterol en la sangre, con diabetes, con obesidad y con presión arterial alta

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