Causas de insomnio

Si recurrimos a la etimología, la palabra insomnio proviene de la conjunción de dos palabras en latín: “in” (no) y “somnus” (sueño), lo que deja muy en claro que se trata de la falta de sueño.

Más específicamente, el insomnio es un padecimiento que impide a la persona que lo sufre conciliar adecuadamente el sueño o permanecer dormido por largo periodo si lo logra.

Normalmente, dentro del insomnio se incluyen una serie de trastornos del sueño, que van de la falta en la cantidad de sueño hasta la falta de calidad del mismo.

El insomnio se define como la dificultad para conciliar y mantener el sueño

Los especialistas suelen clasificar el insomnio en tres diferentes tipos: insomnio transitorio, el cual puede durar tan solo unos días o pocas semanas;  el insomnio agudo, que es cuando los síntomas se extienden por varias semanas; y el insomnio crónico,  que puede llegar a durar meses o años.

¿Por qué ocurre el insomnio?

Volviendo a los estudios realizados por especialistas, los mismos arrojan como resultado que el insomnio es el trastorno del sueño más común y el de mayor impacto social. Sus causas son muy variadas, a tal punto que muchas veces se torna verdaderamente difícil identificarlas con el consecuente malestar del paciente que no encuentra modo de combatirlo.

Entre las causas que lo pueden provocar, podemos dividirlas en tres grupos bien definidos: causas fisiológicas, orgánicas y psicológicas. Y dentro de estos tres grupos, podemos llegar a clasificar unas diez causas bien específicas.

Al menos, a esa conclusión llegó la Warwick Medical School de la Universidad de Warwick, gracias a un estudio sobre los trastornos del sueño que realizó durante los últimos ocho años. Tales causas serían:

La depresión y la ansiedad

Los investigadores, que estudiaron la relación entre el insomnio y la calidad de vida, la salud física y los trastornos psiquiátricos, creen que hay un fuerte vínculo entre la depresión y la ansiedad con los trastornos del sueño, que han aumentado a la par que se deterioran las condiciones sociales de los pacientes.

La tecnología

La National Sleep Foundation de Estados Unidos hizo un estudio para tratar de determinar si el uso de la tecnología tiene algún impacto en los trastornos del sueño. En la encuesta que realizaron con voluntarios, figuraban preguntas como cuánto tardaban en dormirse y cuánto tiempo antes de ir a dormir habían apagado algún dispositivo tecnológico.

Ver TV

Dentro de la misma encuesta realizada por la National Sleep Foundation de Estados Unidos, se encontró que el 95% de los participantes reconoció que usaba alguna clase de aparato electrónico como televisor, computadora, consola de juegos o teléfono celular antes de la hora antes de dormir solo una o dos noches por semana. El 60% afirmó que lo hacían casi todos los días.

Llevar el trabajo a casa

El ritmo de la vida moderna, especialmente relacionada con el uso de las nuevas tecnologías, hace que muchas personas no logren separar el trabajo de su vida hogareña y familiar. Por ejemplo, algunos estudios realizados en México dan cuenta que una de cada diez personas sufre de insomnio y dos de cada diez posee un smartphone, del que no se separan ni para dormir.

Problemas de salud

Hay una gran variedad de enfermedades o padecimientos que también pueden causar insomnio. El dolor crónico que produce la artritis, los dolores de cabeza, el asma, la insuficiencia cardíaca, y los trastornos gastrointestinales, entre otros.

El estrés

Aunque resulte casi obvio, es necesario aclarar que un caso grave de estrés o los cambios constantes del estado emocional pueden causar insomnio. Algo similar ocurre con aquellos trabajos que obligan a las personas a desarrollar sus tareas en horarios cambiantes, o a las que les es imposible evitar el viaje continuo.

Los medicamentos

Hay ciertas medicinas, ya sean recetadas o de venta libre, que pueden provocar alteraciones del sueño.

La menopausia

Los cambios en los niveles de progesterona que se producen en el organismo afectan su armonía y repercuten en la calidad del descanso, impidiendo la calidad de sueño necesaria para recuperar la energía consumida a lo largo del día.

Hábitos nocturnos nocivos

Dormir una siesta, hacer ejercicio muy cerca de la hora de acostarte, ingerir comidas pesadas, tomar demasiado líquido o no ir a la cama en un horario regular pueden afectar la conciliación del sueño. Lo aconsejable es leer un libro, oír música suave o tomar un baño caliente.

Café y alcohol

Es bien sabido que la cafeína es un poderoso estimulante que influye directamente en el sueño. Claro que no solo se halla en el café: también está presente en el té, las gaseosas cola y el chocolate. En cuanto al alcohol, está demostrado que provocan un sueño ligero, con la consecuente posibilidad de despertarse fácilmente.

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