Causas de presión alta

Cuando nos referimos a la presión alta, o hipertensión, estamos hablando de la presión arterial. En otras palabras, nos referimos a la fuerza ejercida por la sangre contra las paredes de las arterias a medida que el corazón la bombea al resto del cuerpo. Cuando la medición de esa presión arterial supera los valores indicados como normales, estamos ante la presencia de la presión arterial alta.

Vale recordar que la presión arterial usualmente se representa con un par de números, como por ejemplo 120 sobre 80 que es lo que llamamos presión arterial normal. El número de mayor valor es llamado presión arterial sistólica, mientras que el de menor valor se denomina presión arterial diastólica.

Los especialistas todavía estudian las posibles causas orgánicas que pueden provocar la presión alta.

Recién estamos hablando de hipertensión cuando esa medición nos da un resultado igual o mayor a 140 sobre 90. Pero, ¿cuáles son las causas para que la presión arterial se eleve?

¿Qué provoca la presión alta?

A pesar de todos los avances que ha tenido la medicina durante los últimos cincuenta años, los especialistas todavía se encuentran estudiando las posibles causas orgánicas que pueden provocar la presión alta. Hasta el momento, creen, son cuatro las funciones clave del organismo que afectan la elevación de la presión arterial.

Estas funciones clave son:

Renales: una de las funciones de los riñones es la de mantener un equilibrio de los niveles de sal y líquidos en el cuerpo. Eso se logra reteniendo sodio y agua, y desechando potasio. Si esta función sufre algún trastorno, el volumen de sangre puede aumentar y causar presión alta.

Hormonal: hay dos hormonas que influyen en el control de la presión arterial. Una es la angiotensina, cuya función es controlar si los vasos sanguíneos necesitan un mayor o menor diámetro. Es claro que si no cumple adecuadamente su función, puede provocar hipertensión. La otra hormona es la aldosterona, que regula cómo los riñones mantienen en equilibrio los líquidos y la sal. Como dijimos en el ítem anterior, el aumento del volumen de sangre puede causar presión alta.

Sistema nervioso: el sistema nervioso simpático tiene una enorme importancia en la regulación de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria. Todavía no han llegado a una conclusión definitiva, pero hay una relación entre los desequilibrios del sistema nervioso y la hipertensión.

Vasos sanguíneos: hay cambios que se producen en la estructura de los vasos sanguíneos que podrían contribuir al aumento de la presión arterial. Se está estudiando si ciertos niveles de la angiotensina, o trastornos del sistema inmunitario, pueden causar un endurecimiento de las pequeñas y grandes arterias, afectando la presión arterial.

Causas hereditarias

Las estadísticas muestran que para el 95% de las personas que consultan al médico por presión alta no hay una causa orgánica. En esos casos existe una predisposición genética (hereditaria) o, como veremos más abajo, son resultado de factores de riesgo externos.

Si bien los estudios muestran la existencia de muchos genes que se asocian con la función reguladora de los riñones y con la producción de las dos hormonas antes mencionadas. También se están investigando ciertas mutaciones del ADN durante el desarrollo del feto que pueden provocar presión alta en algún momento de nuestras vidas.

Causas externas

A estas causas también suelen llamarlas “ambientales” porque son el resultado del entorno social o de ciertos hábitos personales que no tienen un origen orgánico. Podemos clasificarlos como:

Hábitos insalubres: en muchos casos, las personas no prestan atención al excesivo consumo de sal y de alcohol. Eso, sumado a la falta de actividad física, terminará impactando no solo en la presión arterial, sino sobre su salud en general.

Sobrepeso: padecer sobrepeso, o ser obeso, tiende a incrementar la resistencia en los vasos sanguíneos. Esto provoca un trabajo forzado del corazón y, consecuentemente, tendremos la presión alta.

Medicación: hay medicamentos que afectan las funciones que regulan el equilibrio de líquidos y sal, o la estructura de los vasos sanguíneos. Los medicamentos capaces de tener estos efectos secundarios se encuentran entre los utilizados para el asma, las pastillas anticonceptivas o ciertos remedios de venta libre para combatir el resfrío.

Otras causas médicas

Hay trastornos que también afectan la manera en que nuestro organismo regula los líquidos, la sal y las hormonas. Una enfermedad renal crónica, la apnea del sueño, los trastornos de la tiroides o la aparición de ciertos tumores, pueden impactar en las cuatro funciones clave que causan la presión alta.

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