Causas de un derrame cerebral

Los derrames cerebrales son hemorragias o interrupciones en el flujo de sangre en el cerebro, siendo una condición muy grave y que puede llevar a la muerte o dejar al paciente con serias secuelas, afectando a personas de todas las edades.

Esta condición también conocida como infarto cerebral, accidente cerebrovascular o ictus, entre otras, está entre las cinco principales causas de muerte en Estados Unidos. Los derrames cerebrales pueden ser provocados por diferentes causas según sea su tipo.

Tipos de derrames cerebrales

Los derrames cerebrales se pueden dividir en dos clases, las cuales describen su causa inmediata y cómo afectan al cerebro. Estas son: Isquémicos y hemorrágicos.

Los derrames cerebrales están entre las principales causas de muerte o invalidez en el mundo

Isquémicos: Los infartos cerebrales isquémico se producen por el bloqueo en las venas o arterias del cerebro provocada por un coágulo sanguíneo, ya sea formado en la zona o que viaja desde otra área del cuerpo. También existen bloqueos causados por la acumulación de grasa en el área vascular cerebral.

Hemorrágicos: El derrame cerebral hemorrágico se da cuando un vaso sanguíneo del cerebro se lesiona provocando una hemorragia y generando daño. Una de los tipos más comunes son los aneurismas, en que el vaso sanguíneo “revienta,” generando una gran hemorragia.


Al interrumpirse el flujo sanguíneo a diferentes zonas del cerebro estas se dañan o incluso mueren ya que no reciben el oxígeno necesario. Según el nivel y severidad de estos derrames, la persona puede perder la vida o quedar con secuelas leves, considerables o muy graves.

Causas de derrames cerebrales

Los derrames cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, incluso hay fetos que los sufren cuando aún están en el útero de sus madres, pero a partir de los 55 años el riesgo aumenta considerablemente. Los hombres son levemente más propensos a estos infartos, pero la diferencia no es tan significativa.

Si bien sabemos la causa orgánica para los accidentes cerebrovasculares isquémicos y hemorrágicos, estos suelen ser consecuencias de ciertos hábitos, enfermedades o factores que suben el riesgo de sufrirlos.

  • Enfermedades cardíacas: El sufrir de algún tipo de enfermedad cardíaca, ya sean infartos por taponamiento de arterias o malformaciones circulatorias, son señal de que también podrían presentar el mismo problema a nivel cerebral.
  • Colesterol alto: El tener el colesterol alto, aumenta las probabilidades de que placas de colesterol se formen en arterias cerebrales o viajen hasta ellas, generando su taponamiento e interrupción del flujo sanguíneo.
  • Presión sanguínea elevada: La hipertensión es uno de los factores de riesgo más peligrosos a la hora de aumentar las probabilidades de tener un derrame cerebral.
  • Sobrepeso: El tener exceso de peso y llevar una vida sedentaria aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.
  • Diabetes: Las personas con diabetes sufren problemas circulatorios y daños en vasos sanguíneos, lo que los hace más propensos a presentar un accidente cerebrovascular. A eso se suma que suelen tener colesterol y presión sanguínea altos.
  • Tabaquismo: El fumar aumenta las posibilidades de padecer un accidente cerebrovascular.
  • Genética: Hay familias donde los derrames cerebrales son mucho más comunes, por lo que se cree tendrían una causa genética, ya sea propiciando la aparición de factores de riesgo o malformaciones congénitas en el cerebro y sus vasos sanguíneos.
  • Medicamentos: Hay medicamentos que tienen los derrames cerebrales como posibles efectos secundarios, entre ellos destacan las píldoras anticonceptivas y anticoagulantes. Si el médico los receta, es necesario indicarle si se cuenta con otro factor de riesgo.

Existen otros factores de riesgo que hacen a la persona propensa a los derrames cerebrales, por eso el tener controles médicos constantes, ya sea preventivos o para tratar otras condiciones de salud se hace tan importante.