Causas del dolor de cabeza

Al dolor de cabeza también se lo conoce como cefalea, un término menos coloquial y más académico. Junto con el dolor de estómago, es el dolor más común sufrido por los seres humanos. Dado que este dolor puede resultar variable, yendo de leve a intenso, su origen tiene múltiples causas.

De la misma manera, el gran número de posibles causas han hecho que también se clasificaran distintos tipos de dolor de cabeza.

En general, el dolor de cabeza no supone una enfermedad grave y suele solucionarse con la ingesta de analgésicos.

Esta clasificación corresponde no solo a alguna causa específica, sino también a los síntomas que presenta.

El dolor de cabeza es el más común sufrido por los seres humanos

Aunque son dolorosos, y a veces solamente molestos, en la mayoría de los casos el dolor de cabeza no es un síntoma de algún trastorno grave y pueden mejorar rápidamente con alguna medicación. Es habitual que se presente de manera intermitente y a sus formas más frecuentes se las suele llamar migraña o jaqueca.

Clasificación y causas

Para una mejor comprensión de las causas que provocan el dolor de cabeza, es que se ha comenzado con una clasificación. En principio, se hizo una distinción binaria entre cefaleas primarias y secundarias.

Casi el 90 por ciento del total de casos se ubican dentro de lo que se llama cefaleas primarias. En este grupo se ubican aquellas en las que el dolor de cabeza es el único síntoma. El grupo de las cefaleas secundarias engloba a aquellos dolores de cabeza que surgen a causa de una enfermedad concreta.

Migraña

El dolor que se siente es de tipo pulsátil y generalmente solo en un lado de la cabeza. Puede ir de leve a intenso, siempre asociado a un malestar general. Muchas veces también se presenta un aumento de la sensibilidad a la luz y al sonido. Los estudios demuestran que son más frecuentes en mujeres que en hombres, debido a la influencia de ciertas hormonas.

Se ha comprobado que este dolor de cabeza se desencadena, habitualmente, por estímulos ocasionales como estrés, menstruación, ciertos fármacos o alimentos, cambios climáticos o esfuerzo físico. El dolor generalmente empeora con la actividad física y disminuye con el reposo.

Cefalea tensional

Este dolor se presenta en ambos sexos y a cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos y adolescentes. Principalmente se origina por la contracción de los músculos de la cabeza y del cuello (zona cervical). Representa el tipo de dolor de cabeza más frecuente. Entre las principales causas están los factores emocionales, como el estrés, la ansiedad o la depresión, que pueden provocar tensión en los músculos pericraneales. O los factores genéticos, especialmente si la misma dolencia se registra en padres o hermanos.

Cefalea en racimos

Este tipo de dolor de cabeza muy poco común que se presenta de forma diaria a la misma hora, de una duración entre 15 y 180 minutos. Suelen afectar solo un lado de la cabeza, en la zona cerca a los ojos o la sien. También es posible que haya un enrojecimiento en los ojos, lagrimeo, caída de los párpados y sensación de congestión nasal. Las estadísticas muestran que es más frecuente en los hombres que en las mujeres.

Si bien los estudios no han arrojado una causa concreta sobre su origen, parece ser que está muy ligado a una liberación repentina de histamina (en presencia de una repuesta alérgica), o de serotonina (un neurotransmisor). Existen, luego, los denominados factores de riesgo, como el consumo de cocaína, alcohol o tabaco.

Cefaleas secundarias

Agrupadas en esta denominación tenemos a las causadas por traumatismo craneoencefálico, por alteraciones de los vasos sanguíneos, por aumento o disminución de la presión del líquido cefalorraquídeo, por infección intracraneal (meningitis o encefalitis), por hipoxia, por estar en tratamiento de diálisis, por hipertensión arterial, por hipotiroidismo, y un largo etcétera.

Además, se ha demostrado que ciertos trastornos gastrointestinales a menudo resultan ser una causa del dolor de cabeza. Se destacan, entre ellos, la infección por Helicobacter pylori, la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca, el síndrome del intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal, la gastroparesia y los trastornos hepatobiliares.

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