Causas de los terremotos

Bajo nuestros pies existen continuos movimientos de rocas gigantescas y de tierra que pueden hacer que la superficie sobre la que caminamos, no sea tan segura como cabría imaginar. Dichos movimientos consiguen liberar cantidades enormes de energía que pueden llegar a provocar consecuencias terribles como son los terremotos.

Un terremoto ocurre normalmente de manera natural debido a los movimientos que se producen bajo tierra, es decir, cuando la superficie en la que las placas se deslizan chocan o se superponen, lo que es conocido como falla. La ubicación en la que se origina la misma es conocida como hipocentro y la que está justo encima de ella, es el epicentro.

En la superficie el terremoto es recibido como una sacudida que después del choque de estas placas, libera las ondas sísmicas o energía, provocando un enorme temblor en el suelo que puede continuar con otros temblores más pequeños a los que se conoce como réplicas. Éstas pueden continuar desarrollándose durante mucho tiempo, incluso hasta un año después del principal.

Los terremotos pueden causar grandes pérdidas materiales

Causas de los terremotos

Un terremoto puede deberse también a un desprendimiento de rocas situadas en las laderas de unas montañas, al hundimiento de cavernas, a la actividad en el subsuelo que origina un volcán que se encuentre en proceso de erupción o a variaciones bruscas de la presión atmosférica provocadas por ciclones por ejemplo.

También puede ser provocado por fuerzas externas de manos del hombre, como experimentos nucleares, accidentes de minería, excavaciones petroleras o millones de toneladas de agua que se encuentran acumuladas en lagos artificiales y en represas.

En cualquier caso hay que decir que continuamente se producen pequeños temblores o microsismos que tan solo pueden detectarse a través de sismógrafos. Y es que la tierra se encuentra formada por doce placas con aproximadamente setenta kilómetros de grosor, como son la americana, la euroasiática, la sudamericana, la antártica, la africana, la filipina, la del Pacífico, la indo australiana, la del Caribe, la árabe, la de Cocos y la de Nazca, y todas ellas se encuentran acomodándose continuamente desde hace muchos millones de años.

Aunque no siempre se sienten, lo cierto es que pequeños terremotos se encuentran desarrollándose a cada momento y tan solo un 10% de ellos, tiene lugar lejos de los límites de las anteriores placas mencionadas.

Consecuencias de los terremotos

Las consecuencias de este fenómeno se encuentran asociados a los grados de intensidad del mismo en la escala Richter. Si es de menos de 3,5 grados, no causará ningún daño además de ser bastante difícil de percibir. Si se encuentra entre éstos y 5,4 grados, el temblor ya se puede percibir pero es casi improbable que cause ninguna destrucción. Menos de 6 grados puede provocar graves daños en edificios pequeños y de escasa calidad y daños leves en el resto de edificios.

Hasta los 6,9 grados puede crear un gran caos hasta en un área de 100 km alrededor de su epicentro. De 7 grados a 7,9 provocará grietas en la superficie y daños en los sistemas de alcantarillado. Hasta lo 8,5 grados el temblor es muy grande y apenas ninguna construcción se mantendría en pie. De 9 grados se produciría una destrucción total y si hipotéticamente se llegar a los 12 grados, la Tierra podría partirse por la mitad.

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